El restaurantero promedio mexicano todavía calcula propinas con calculadora y reparte por turno con las cuentas en papel. Un POS moderno cambia el día a día sin necesidad de gastar 200 mil pesos.
Lo no negociable
- Comanda en cocina en pantalla, no en papel térmico.
- División de cuenta por mesa y por persona.
- Propinas automáticas con sugerencia de 10/15/20 por ciento.
- Facturación CFDI 4.0 al cierre del ticket.
- Pagos con tarjeta + efectivo + transferencia + códigos QR.
- Inventario que descuente al vender (control de mermas).
- Reportes diarios de venta por categoría, hora, mesero.
Lo que rara vez funciona pero todos venden
Integración con apps de delivery (Rappi, Uber Eats, DiDi). En la práctica, esas apps tienen su propia tablet en cocina y obligan a duplicar inventario. La integración por API existe pero raramente vale la pena para una sola sucursal.
Reservaciones en línea integradas. La mayoría de restaurantes mexicanos las maneja por WhatsApp y un cuaderno. El POS no es el lugar correcto para reservas; mejor un sistema separado tipo OpenTable o WhatsApp con bot.
Opciones honestas
Loyverse (gratis para 1 caja), Square (cobro por transacción), Toast (USD, caro), Salmón POS y Comer al Día (mexicanos, foco fiscal local).
Si el restaurante crece a más de 3 sucursales, suele justificar un sistema a medida con central de control y franquicias estandarizadas. Antes de eso, un SaaS bien elegido alcanza.