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Anexo 24 en la práctica: lo que revisa la autoridad

Equipo Westribe 07 Sep 2026
Anexo 24 en la práctica: lo que revisa la autoridad · westribe.com.mx

Resumen:

  • El sistema piensa en pedimentos; el ERP piensa en unidades de negocio. Hay que poder traducir.
  • El descargo es donde se rompe todo: consumo teórico y real casi nunca coinciden.
  • Las mermas se registran cuando ocurren, no se ajustan a fin de mes.
  • El hallazgo más común es una diferencia de saldo sin explicación, no un fraude.

Una maquiladora de arneses en Tijuana con operación desde hace catorce años y un sistema de control de inventarios que la matriz había implantado. Todo parecía en orden hasta que una revisión encontró diferencias entre los saldos declarados y el inventario físico.

Nos llamaron esperando que el problema fuera el software. Casi nunca lo es.

Lo que la normativa pide que el ERP no piensa

Un sistema de inventarios convencional responde a la pregunta «cuánto tengo de esta pieza». La normativa aduanera pregunta otra cosa: «esta pieza, ¿con qué pedimento entró, cuánto queda de aquel pedimento y cuándo vence su plazo de permanencia».

Son dos formas distintas de agrupar la misma mercancía física.

ConceptoCómo lo ve el ERPCómo lo pide la normativa
Existencia Cantidad total por pieza y almacén. Cantidad por pedimento de entrada, con su plazo.
Consumo Salida contra una orden de producción. Descargo del pedimento correspondiente, con la mercancía identificada.
Merma Un ajuste de inventario. Un concepto documentado con causa, cantidad y justificación técnica.
Salida Un embarque. Un retorno vinculado a pedimentos de entrada concretos.

Cuando el sistema no puede hacer esa traducción, alguien la hace con hojas de cálculo. Y ahí es donde aparecen las diferencias.

El descargo: donde se rompe todo

La teoría es sencilla: por cada producto terminado que sale, se descarga el material que lo compone según la lista de materiales.

La realidad es que el consumo real nunca es el teórico. Hay piezas que se dañan en el proceso, retrabajos que consumen material adicional, pruebas destructivas de calidad, y ajustes de ingeniería que cambian la lista sin que nadie actualice el sistema.

Esa diferencia entre teórico y real es legítima y es exactamente lo que hay que poder documentar. Cuando no se documenta al ocurrir, aparece como una diferencia de inventario al final del periodo y ya no hay forma de explicarla.

Los tres hallazgos que encontramos

Uno: movimientos sin registrar. Material que pasaba de almacén a línea sin transacción, porque en el turno de noche no había quien capturara. Se anotaba en un cuaderno y se registraba al día siguiente. A veces.

Dos: mermas ajustadas a fin de mes. Un ajuste mensual que cuadraba el sistema con el físico. Contable, comprensible y, ante una revisión, indefendible: no documenta nada, solo tapa la diferencia.

Tres: listas de materiales desactualizadas. Cambios de ingeniería aplicados en la línea meses antes de reflejarse en el sistema. Cada unidad producida en ese intervalo descargaba mal.

Ninguno de los tres es un problema de software. Los tres se resuelven, en parte, con software.

Lo que se construyó

  1. Captura en el punto del movimiento. Una terminal en almacén y otra en línea, con lectura de código. Sin cuaderno intermedio, en los tres turnos.
  2. Registro de merma en el momento. Un botón en la estación, con causa de una lista corta y cantidad. Documentado cuando ocurre.
  3. Bloqueo de listas obsoletas. Una orden no puede producirse contra una versión de lista de materiales que ingeniería marcó como superada.
  4. Conciliación semanal. Un comparativo entre saldo teórico y conteo cíclico, con las diferencias identificadas mientras aún se recuerda qué pasó.

El cuarto punto fue el que más resistencia generó y el más valioso. Conciliar cada semana obliga a explicar diferencias pequeñas; conciliar cada año obliga a explicar una diferencia grande sin memoria de dónde salió.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe contener un sistema de control de inventarios IMMEX?

Los módulos que exige la normativa: saldos de mercancía importada temporalmente, descargos por retorno o cambio de régimen, submanufactura y la trazabilidad entre pedimento de entrada y salida. Un sistema de inventario general, por bueno que sea, no cubre esos conceptos.

¿Se puede llevar con el ERP corporativo?

A veces, con desarrollo adicional. El problema habitual es que el ERP piensa en unidades de negocio y la normativa piensa en pedimentos: son dos formas distintas de agrupar la misma mercancía, y hay que poder pasar de una a otra.

¿Qué es un descargo y por qué causa tantos problemas?

Es la salida de mercancía importada temporalmente, ya sea porque se retornó, se cambió de régimen o se incorporó a un producto exportado. Causa problemas porque el consumo teórico según la lista de materiales casi nunca coincide con el consumo real, y esa diferencia hay que explicarla.

¿Cómo se justifican las mermas?

Con un registro que las documente en el momento en que ocurren, con causa y cantidad, no con un ajuste al final del periodo. Una merma reconstruida a fin de mes para cuadrar es exactamente lo que una revisión busca.

¿Cuál es el hallazgo más frecuente en una revisión?

La diferencia entre el saldo del sistema y el conteo físico, sin explicación documentada. Casi nunca es fraude: es mercancía que se movió sin registrarse, o que se registró tarde, o mermas que nadie anotó.

El plazo que nadie vigila

Un último punto que aparece en muchas revisiones y que rara vez está automatizado: la mercancía importada temporalmente tiene un plazo de permanencia.

En una operación con rotación alta, ese plazo nunca es un problema. En una con material de lento movimiento —refacciones, componentes de modelos discontinuados, inventario de seguridad— sí lo es, y suele descubrirse cuando ya venció.

Una alerta por pedimento próximo a vencer es de las funciones más baratas de construir y de las que más disgustos evita. En esta planta reveló material con antigüedad considerable que nadie sabía que seguía en régimen temporal.

Cómo se prepara una revisión

El trabajo empieza antes de que la autoridad llegue, y consiste sobre todo en poder producir información rápido.

  1. Reporte de saldos por pedimento a una fecha cualquiera, no solo a cierre de mes.
  2. Trazabilidad de una pieza concreta: con qué pedimento entró, en qué órdenes se consumió, en qué embarques salió.
  3. Justificación de diferencias del último periodo, con causa documentada y no con un ajuste.
  4. Histórico de cambios en listas de materiales, con fechas de vigencia.

Una planta que puede generar esos cuatro reportes en minutos afronta la revisión de otra manera. Una que necesita tres días de trabajo para armarlos ya empezó mal, independientemente de si sus números son correctos.

La parte organizativa

El control de inventarios bajo este régimen cruza tres áreas: almacén registra los movimientos, producción consume, y comercio exterior responde ante la autoridad. Cuando no hay una persona responsable del conjunto, cada área optimiza lo suyo y las diferencias aparecen en el punto de unión.

En la maquiladora del caso, el cambio con más impacto no fue de software: fue nombrar a una persona con autoridad sobre el proceso completo y darle la conciliación semanal como responsabilidad explícita.

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